sábado, 10 de enero de 2009


Cuenta que una ves se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres.
Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura, como siempre tan loca, les propuso: -vamos a jugar a las escondidas!
La intriga levanto la ceja, y la curiosidad, sin poder contenerse pregunto:
-cómo es ese juego?
Es un juego, explico la locura, en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar de 1 a 1000000, mientras ustedes se esconden, y cuando yo haya terminada de contar, al primero de ustedes que encuentre ocupara mi lugar para continuar el juego.
El entusiasmo bailo secundado por la euforia; la alegría dio tantos saltos que termino por convencer a la duda e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada.
Pero no todos quisieron participar. La verdad prefirió no esconderse, para que, si al final siempre la encuentran. La soberbia opino que era un juego muy tonto, en el fondo lo que le molestaba era que la idea no había sido de ella; y la cobardía prefirió no arriesgarse.
Uno, dos, tres… comenzó a contar la locura.
La primera en esconderse fue la pereza, que se dejo caer tras la primera piedra del camino, la fe subió el cielo y la envidia se escondió detrás del triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado llegar hasta la copa del árbol mas alto.
La generosidad no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para cada uno de sus amigos: que tal un lago cristalino?, ideal para la belleza.
La rendija de un árbol?, perfecto para la timidez, el vuelo de una mariposa?, lo mejor para voluptuosidad, una ráfaga de viento?, magnifica para
libertad.
Asi, la generosidad termino por ocultarse en un rayito de sol.
El ego, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, pero solo para el. La mentira se escondió en el fondo del océano. (En realidad, se escondió detrás del arco iris). La pasión y el deseo, en el centro de los volcanes. El olvido se olvido donde.
Cuando la locura contaba 999999, el amor aun no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo lo encontraba ocupada, hasta que diviso un rosal, y estremecido decidió esconderse entre las flores…. -1000000!!! Contó la locura, y empezó a buscar.
La primera en aparecer fue la pereza, a solo tres pasos de una piedra.
Después escucho a la fe discutiendo con dios sobre zoología y a la pasión y al deseo lo sintió vibrar desde el fondo de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia y pudo deducir donde estaba el
triunfo.
El egoísmo no tuvo que buscarlo, el solito salio disparando de su escondite, que había sido un nido de avispas. De tanto caminar, la locura sintió sed, y alcanzar el lago, descubrió a la belleza.
Con la duda resulto mas fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca, sin decidir aun donde esconderse. Asi fue encontrando a todos. Al talento entre las hierbas frescas, a la angustia en una oscura cueva, a la mentira detrás del arco iris y hasta el olvido, que se había olvidado que estaba jugando a las escondidas.
Solo amor no aparecía por ningún lado. La locura busco detrás de cada árbol, y debajo de cada piedra, en la cima de las montañas, y cuando estaba por darse por vencida, diviso el rosal y cómenos a mover las ramas de pronto un doloroso grito se escucho. Las espinas habían herido en los ojos del amor.
La locura no sabia que hacer para disculparse: lloro, imploro, pidió perdón y hasta prometió ser un lazarillo.
Desde entonces, desde que por primera vez se jugo a las escondías en la tierra…, el amor es ciego y la locura lo acompaña…

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